|
|
| La Cenicienta. | |
|
|
|
|
Erase una vez una jóven muy buena que vivía en una gran casa de piedra en un pequeño pueblo. La madre de la niña había fallecido siendo ella muy pequeña y su padre había vuelto a contraer núpcias con una señorona avara y codiciosa que tenía dos hijas tan malas como feas. Su madrastra y hermanastras la obligaban a realizar todos los quehaceres domésticos persiguiéndola con sus desagradables y chillonas voces para que barra más rápido, traiga más candelabros o recoja más leña, forzándola a dormir en la cocina, junto a las cenizas del hogar. La muchacha estaba entonces siempre vestida con harapos y cubierta de cenizas por lo que comenzaron a llamarla Cenicienta. El padre de Cenicienta, parecía no darse cuenta de estos maltratos porque delante de él su esposa e hijastras daban grandes muestras de afecto para con la jóven. |
|
Cuando el trabajo le parecía más triste y monótono recordaba las últimas palabras de su bondadosa madre que le prometiera: "No llores. Te sentirás sola por un tiempo pero se buena y amable con todas las personas que encuentres. Yo siempre te estaré observando y cuando pienses en mí estaré a tu lado". Un día su padre debió salir de viaje y preguntó a su familia qué deseaban que traiga a su regreso. Cenicienta sólo pidió una ramita verde, pero el padre, ocupado con con los costosos regalos que le habían pedido sus hijastras, la olvidó. Sin embargo, caminando de regreso por un espeso bosque una rama de avellano quedó atrapada sobre el ala de su sombrero de forma tal que Cenicienta recibió su ramita. Corrió con ella al cementerio y la plantó en la tierra bajo la cual su madre dormía. La rama echó brotes rápidamente, y creció hasta tener sus propias ramas. Un día un pajarito construyó allí su nido, y entonces su madre nunca estuvo sola. |
Estampillas Dentado 14 Color: Policromo |
![]() |
|
| Alemania
Berlín 1965 Nº Yvert 242 |
|
|
Volvía Cenicienta de visitar la tumba de su madre cuando se cruzó con un joven encantador montado en un corcel blanco. Este no era sino el hijo del rey el cual, inmediatamente prendado de la belleza de la joven prometió invitarla al baile que celebraría en el castillo con motivo de su cumpleaños. Feliz, Cenicienta contó la noticia a sus crueles hermanastras que, celosas aguardaron a que llegaran las invitaciones, conservando las suyas y destruyendo la de la infeliz muchacha.-¿Dónde está tu invitación?- le decían burlonas. "No he recibido ninguna"-se lamentó amargamente Cenicienta, y se retiró al patio a llorar. Pero cuando estaba allí dando de comer a las aves un diminuto gorrión se posó en su hombro con un trocito de papel en su pico. Ella lo tomó e inmediatamente se acercó otro pajarillo con un trozo más grande de papel. Pronto Cenicienta tuvo la falda llena de papelitos que soltaban al vuelo sus amigos y armando el rompecabezas pudo leer: |
|
![]() |
|
| Alemania
Federal 1965 Nº Yvert 352 |
|
|
"Alteza real solicita obtener la compañía de Cenicienta"-¡Me ha invitado!-Gritó jubilosa la joven."-"Claro que lo hizo"-contestaron las aves."Alguien que no quiere que vayas al baile la rompió y arrojó al viento" |
|
|
Corriendo, mostró la invitación a sus hermanastras quienes fingiendo asombro replicaron: -"¡No puedes ponerte esos harapos para ir al baile! Además, tienes que ayudarnos con nuestras joyas y vestidos" |
|
|
-"Y si las ayudo ¿podré ir?"-Las hermanastras asintieron, pero cuando llegó la hora de partir las crueles mujeres tomaron un tazón con guisantes y lo esparcieron sobre las brasas calientes de la cocina. -"Tu trabajo no está terminado"-dijeron-"No podrás irte hasta que hayas recuperado el último de los guisantes"-Y dando una risotada se alejaron camino al palacio. Cenicienta comenzó amargamente la tarea que sabía le demandaría horas, cuando Barney, la lechuza blanca que una vez salvó de una tormenta y desde entonces vivía en un rincón de la cocina, se introdujo entre las cenizas y comenzó a recoger los guisantes. De repente se detuvo y mirando a la joven le dijo:-"Abre la puerta"- Ella así lo hizo y vio cientos de aves que revoloteaban en la oscuridad. Entraron todas en la cocina y en pocos minutos el tazón estuvo lleno. Pero entonces Cenicienta se dio cuenta de que no tenía vestido ni carruaje para ir a la fiesta y se sentó en el piso de la cocina a llorar. |
|
![]() |
|
| Alemania
Berlín 1965 Nº Yvert 243 |
|
|
Allí, estaba cuando un toc-toc en la puerta la sobresaltó. Abrió la puerta y se encontró con una viejecita vestida de negro y que se ayudaba de un bastón para sostenerse. Cenicienta la reconoció como la anciana a la que había ayudado en el bosque tiempo atrás a juntar leña y transportarla hasta su casa perdida en la foresta. Viendo la cara de asombro de la muchacha la anciana le dijo: "Muchos dicen que soy una bruja pero tu no solo no me has tenido miedo sino que te has detenido a ayudarme y hoy vengo a ayudarte. ¿Tienes algo para contar los minutos?" Cenicienta volvió con un reloj de arena. -"Bueno, continuó la anciana. Vuélvelo al revés y cuando la arena que hay dentro haya caído al otro extremo mira a tu alrededor, pero ni un segundo antes". Así lo hizo la joven, la cocina se llenó de oscuridad y un viento cargado de música de violines atravesó la habitación. La habitación volvió a iluminarse cuando el arena ya había pasado al otro lado. Cenicienta levantó la vista pero en lugar de la anciana encontró a una mujer extraordinariamente hermosa, con un vestido largo de plata que tenía una forma de ocho similar a la del relojito de arena. |
Las imágenes de esta estampilla corresponden a la versión de los Hnos. Grimm |
![]() |
|
| Alemania
Federal 1965 Nº Yvert 353 |
|
|
Con voz celestial la mujer se dirigió a Cenicienta y le dijo:-"A veces soy una vieja, a veces un gato negro, a veces soy el viento, pero esta noche soy tu Hada Madrina, y estoy aquí para que puedas ir al baile, pero necesito tu ayuda. Ante todo necesito una calabaza". Cenicienta trajo una de la huerta y la depositó sobre el suelo de piedra a los pies del Hada quien prosiguió:-"Ahora necesito cuatro ratones. No temas no les haré ningún daño" Y la muchacha trajo los cuatro ratones más sumisos del sótano.-"Solo faltan ahora tres mirlos"-dijo el hada, y obediente, Cenicienta tomó una jaula y volvió al huerto reclutando a tres de sus emplumados amigos volvió a la cocina. Tomó entonces el hada un largo atizador de hierro del que hizo brotar un relámpago y una humadera conviertiéndolo en una varita de oro puro. Y con la varita en alto se oyó la voz del hada precedida por un destello enceguecedor: "Pequeñas criaturas, redonda calabaza, transformaros sin hacer ruido!" Cuando Cenicienta pudo ver de nuevo el suelo de la cocina estaba vacío. Guiada por el hada salieron de la casa y encontraron una carroza con forma de calabaza hecha totalmente de cristal, y con tapizados escarlata, tirada por cuatro caballos del mismo pelaje blanco que los ratones que sirvieron para crearlos. Los tres cocheros que la aguardaban con verdes libreas y ojos opacos recordaban los mirlos que habían sido hacía solo un momento. Cenicienta no había salido de su asombro cuando el hada la tocó finalmente a ella con su varita y, sin saber cómo, se vio vestida con un maravilloso vestido de seda resplandeciente y usando un hermoso peinado alto.-"Solo hay una cosa que debes recordar"-dijo el hada-"El sortilegio se desvanecerá a media noche. Por lo tanto debes regresar a casa antes de entonces". La joven asintió con la cabeza y marchó feliz a reencontrarse con el príncipe. |
|
|
Cuando Cenicienta entró a palacio todos los asistentes murmuraban asombrados porque se preguntaban quién sería la hermosísima princesa que acababa de entrar. El príncipe se acercó a ella inmediatamente y la llevó a la pista de baile. Todas las miradas estaban fijas en ellos pero ellos solo tenían ojos el uno para el otro porque ya se amaban tiernamente. Las hermanastras de Cenicienta estaban de pie a un lado, esperando que alguien las sacase a bailar y los vieron pasar sin reconocer a Cenicienta. Así bailaron juntos el príncipe y Cenicienta toda la noche hasta que inesperadamente se oyó la primer campanada de la media noche. Horrorizada Cenicienta miró al príncipe y, sin dar explicaciones, se dio media vuelta y hechó a correr bajando la gran escalinata del Castillo Real. Tal fue su apuro que no notó que en la huída perdió uno de sus zapatitos de cristal |
|
![]() |
|
| Alemania
Berlín 1965 Nº Yvert 244 |
|
|
El rey convocó a su hijo para que el informe a qué dama del país había decidido tomar por esposa. El príncipe contestó:-"La muchacha que amo se llama Cenicienta, pero no sé nada de ella más que al retirarse perdió esto". Y exhibió al rey el minúsculo zapato que hallara en las escalinatas cuando corrió tras de la muchacha. -"Muy bien, encuentra a la dueña de esta zapatilla y bendeciré tu matrimonio, pero ten en claro que a quien sea que le quede estarás obligado a casarte con ella". Así pues se pregonó en todo el pueblo la noticia pero las hermanastras se lo ocultaron a Cenicienta, concurriendo solo ellas a la prueba que se llevaría a cabo en la plaza. Muchacha tras muchacha se fueron probando la zapatilla pero el pequeño zapato mágico se rehusaba a tomar la forma del pie que se introducía en él. |
|
![]() |
|
| Alemania
Federal 1965 Nº Yvert 354 |
|
| Cuando llegó el turno a la primer hermanastra, introdujo su pie e iracunda dijo: "Debe haber algún error, esta zapatilla me iría perfectamente si se le cortara la punta". Y todos rieron pues sabían que debía calzar perfectamente. | |
| Cuando le llegó el turno a la segunda hermanastra sucedió lo mismo: "Si le hiciera un corte a cada lado no tendría ninguna dificultad" dijo, pero el alcalde la hizo marchar. | |
|
Mientras esto sucedía, Cenicienta se encontraba atareada con los
quehaceres que, para distraerla, le habían encomendado sus hermanastras.
Así estaba cuando se le acerca un gato negro maullando y corriendo a
través de la casa hacia la puerta que se puso a golpear con sus patas. Cenicienta abrió la puerta y el gato se puso a correr por el camino que conducía hacia la plaza. Después se detuvo y se puso de nuevo a maullar. "Quiere que le siga"-pensó Cenicienta y salió detrás de él, recordando entonces que el Hada le había dicho que había veces en que tomaba la forma de un gato negro. |
![]() |
|
Alemania
Berlín 1965 Nº Yvert 245 |
|
|
Así llegaron a la plaza justo cuando la última joven
terminaba de probarse el zapatito sin resultado. El príncipe vio a Cenicienta de inmediato y la llamó diciendo:-"Sabía que vendrías. Te ruego que me hagas el hombre más feliz probándote este zapato". Y tan pronto como el príncipe lo calzó en su pie, Cenicienta oyó de nuevo la música de los violines en el baile y el viejo reloj que sonó a la media noche. La gente se había inclinado para ver, y un gran clamor se elevó cuando se dieron cuenta de que el zapato le sentaba bien. Las dos hermanastras se miraron sorprendidas. De esta manera dejó Cenicienta la vieja casa de piedra y fue a vivir al Castillo Real como esposa del príncipe convirtiéndose en una reina cariñosa y noble. |
|
![]() |
|
|
Alemania Federal 1965 Nº Yvert 355 |
|